Jesús y las mujeres

Jesús en su ministerio terrenal le dio un trato distintivo a la mujer. Comenzando con María que fue quien llevó en su vientre durante nueve meses al Hijo de Dios, a Jesús. Dios eligió a una adolescente para traer al Salvador del mundo. Confió en ella.

En numerosas ocasiones salió en defensa de la mujer. Confrontó y los puso en su lugar a los hombres que querían apedrear a una mujer por adúltera diciéndoles “el que esté libre de pecado que tire la primera piedra”. Resucitó al hijo de una viuda. Defendió a la mujer que derramó sobre su cabeza un litro de perfume, sanó a la mujer de flujo de sangre, resucitó a una niña.

Dentro de sus seguidores había mujeres. Jesús no les impidió que se acercaran a Él: Marta y María, hermanas de Lázaro, María Magadalena entre otras. Pero lo mas maravilloso que impactó mi corazón es que fueron las mujeres las que descubrieron la tumba vacía de Jesús… y fue María Magadalena a la primer persona a quien se le apareció resucitado. ¡Fueron las mujeres las que corrieron a avisarles a los discípulos que Jesús había resucitado! Y esa es la prueba mas fuerte que tenemos de la resurrección porque el testimonio de la mujer en aquel tiempo no tenía peso… ¡a menos que fuera irrefutable! ¿Por qué Dios las eligió como “testigos de su resurrección”? ¡Creo que lo hizo con hermosa premeditación!

El apóstol Pablo en la carta a los Gálatas en el capítulo 3 versículo 28 termina reafirmando el valor que Dios le da a la mujer y dice:

Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.

¡Dios no hace acepción de personas! Se tomó el trabajo de hacerle saber a todos el valor que las mujeres tienen para Él…

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